El encargado de negocios de la Misión Permanente de China ante la ONU, Sun Lei, instó a Estados Unidos a abandonar su obsesión por la fuerza en la escena internacional, especialmente hacia Irán; país al que Washington ha amenazado durante recientes protestas que actores externos han explotado para fomentar la violencia y la desestabilización.
En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad, Sun afirmó que la fuerza militar nunca resolverá conflictos y solo los hará más complicados e irresolubles; advirtiendo que cualquier aventura bélica podría empujar a Oriente Medio “hacia un abismo impredecible”.
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Asimismo, el diplomático subrayó que Washington debe respetar los propósitos y principios de la Carta de la ONU y abandonar su enfoque basado en la coerción. Hizo un llamado a todas las partes a actuar con moderación y fomentar la cooperación para garantizar la paz y la seguridad internacional.
También, Sun recordó que la historia demuestra que la injerencia, la presión implacable y la obsesión por la fuerza solo generan conflicto y odio; y que ningún país tiene derecho a imponer su voluntad sobre otro ni a ignorar el derecho internacional.

China respalda a Irán
Además, destacó que la igualdad soberana y la no injerencia son pilares fundamentales que regulan las relaciones entre estados; afirmando que Irán es un Estado soberano cuyo pueblo debe resolver sus asuntos internos.
Por tanto, China apoya la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán, y pidió respaldo internacional para mantener la estabilidad interna.
Wang Yi aseguró que China continuará apoyando la seguridad de la República Islámica en organismos internacionales, rechazando las maniobras de injerencia occidental que buscan desestabilizar la región.https://t.co/J79AgyuKDb
— teleSUR TV (@teleSURtv) January 15, 2026
Finalmente, el pronunciamiento ocurre en medio de crecientes tensiones internacionales provocadas por acciones unilaterales de EE.UU.; que incluyen amenazas, sanciones y despliegues militares en el Caribe y en Oriente Medio, generando condenas globales y respuestas de legítima defensa por parte de los países afectados.

















