
Kyle Shanahan y 49ers han tenido que navegar en un mar de lesiones durante toda la temporada. Sin embargo, 17 semanas de adversidades pueden tener sus recompensas. Dos triunfos más les permitirían jugar el resto de los playoffs en casa.
“Pero, para nosotros, una vez que entramos a playoffs y todo lo demás, será una batalla por sí misma. Así que ese es un camino completamente distinto. Tenemos que brindar una buena actuación y ganar el partido del domingo contra Chicago”, dijo el quarterback de San Francisco Brock Purdy.
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El panorama es complicado, pero si hay un equipo probado en situaciones aciagas son los 49ers. El primer obstáculo es la visita de unos Bears que han ganado siete de sus últimos ocho encuentros y también están en posición de aspirar al primer lugar de la Conferencia Nacional (NFC).
San Francisco (11-4) ha logrado sobreponerse a ausencias —temporales o permanentes— de algunos de sus principales jugadores, incluidos Purdy, Fred Warner, Brandon Aiyuk y Nick Bosa, para ganar cinco duelos consecutivos, superando a la oposición 172-90 en ese lapso.
Sí los 49ers han sido dominantes para cerrar la campaña, los Bears (11-4) han sido consistentes. Dramáticamente consistentes. Y, de la misma forma, nadie podrá decir que no saben lidiar con la adversidad.
Chicago está en posición de ganar su división por primera vez desde 2018 gracias a Ben Johnson, un entrenador de primer año;, Caleb Williams, un quarterback con dos temporadas en la liga, y a un equipo que ejecuta con un temple que va más allá de la experiencia. Los Bears tienen marca de 7-2 en partidos definidos por siete puntos o menos en la actual temporada y Williams encabeza a toda la NFL con seis remontadas en el último cuarto.
















