Cincuenta años de espera y anhelo se transformaron en júbilo y dignidad para los habitantes del barrio Sol de Libertad, número dos de Siuna, con la inauguración y entrega de 180 metros lineales de calles para el pueblo. Esta importante obra, ejecutada por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, pone fin a un largo periodo de dificultades en la transitabilidad y mejora sustancialmente la calidad de vida de las familias caribeñas.
La emotiva inauguración contó con la presencia de autoridades locales y, sobre todo, de los protagonistas de esta historia: los primeros pobladores del barrio. Francisco Salgado, colaborador histórico y uno de los primeros habitantes, recordó con nostalgia el origen del lugar:
«Esto era un caminito y había muchos bejucos. Siempre soñamos con tener una calle digna y tuvimos que esperar 50 años para lograrlo, gracias a nuestro Gobierno Sandinista de Nicaragua«.
La alegría fue palpable. Marvin Lira, un ciudadano con discapacidad del barrio, expresó su emoción: «En esta calle dejamos nuestras alegrías desde chavalo, y hoy, con esa misma alegría, veremos a las nuevas generaciones tener un espacio digno para vivir con mayor tranquilidad. Es una victoria para todos».
Siuna celebra 180 metros de dignidad que transforman su barrio

La vicealcaldesa Adela Rodas Mercado destacó que la obra es el reflejo de la voluntad política al servicio del pueblo:
«Estas son obras que solo un gobierno consciente de las necesidades del pueblo puede lograr, y es con el comandante Daniel Ortega y Rosario Murillo que se alcanzan estas victorias», afirmó.
Por su parte, Yamileth Roque Talavera, secretaria política del FSLN en el Triángulo Minero, contrastó el pasado con el presente:
«En Siuna, los gobiernos neoliberales nos quitaron hasta el derecho a soñar, porque no teníamos energía, agua, ni mucho menos calles dignas. Hoy, con un Gobierno Sandinista, todo ha cambiado y para bien de la sociedad caribeña, con energía eléctrica las 24 horas, carreteras dignas y calles en la ciudad que antes no se miraban», sentenció.

Lucila Canales Robleto, otra de las primeras pobladoras, resumió el sentir general:
«Estoy muy alegre con esta calle, ya que antes esto era un caminito que hoy se puede movilizar con dignidad».
Los 180 metros de calle no solo facilitan el acceso, sino que reafirman el compromiso de dignificar cada rincón del municipio.

















