Con el sonido de pitos, matracas y cánticos marianos, los nicaragüenses comenzaron el pasado 28 de noviembre la Novena de la Purísima Concepción de María, una tradición que une fe, cultura y comunidad en todo el país. Hoy, se llega al séptimo día de esta novena, en preparación para la celebración principal de La Gritería el 7 de diciembre.
La novena, que se celebra durante nueve días consecutivos, es un espacio de oración y reflexión donde las familias se reúnen en hogares, colegios y comunidades para honrar a la Virgen Inmaculada.
Cada día, las oraciones se centran en diferentes virtudes y peticiones, acercando a los devotos al mensaje de María y fortaleciendo los lazos familiares y vecinales.
El séptimo día, en particular, invita a los creyentes a meditar sobre la pureza y la castidad. La oración de este día pide a Dios, por intercesión de María, la gracia de vivir estas virtudes y la protección frente al pecado. En palabras de la devoción popular:

Nicaragua llega a Séptimo Día de la Novena a la Inmaculada Concepción
«¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia… así te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad…»
La oración final de cada jornada recuerda la belleza y misericordia de la Virgen:
«Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! ¡No me dejes, madre mía! Así sea.»
Este séptimo día de la novena es una invitación a renovar la fe, valorar las tradiciones y mantener vivo el espíritu de comunidad que caracteriza a Nicaragua durante esta festividad única.

















