Es lamentable, pero en menos de 10 días, siete niños perdieron la vida en diferentes circunstancias. Ante esta situación y como medio comprometido, contamos con la psicóloga Iris Rizo para abordar el tema: Cómo Cuidar a los Niños en Vacaciones.
Ella nos compartió información valiosa sobre los factores de seguridad en casa y en los espacios recreativos. Explicó que cuando tenemos un menor en casa, los ambientes deben adaptarse y la metodología de la casa debe cambiar.
Muchas veces se cree que solo papá y mamá pueden ser los cuidadores, pero en realidad, según el Código de Derechos, todos los adultos somos garantes de los derechos humanos del niño. Esto significa que cualquier adulto dentro del hogar puede ser un cuidador ejemplar.
Para garantizar espacios seguros, uno de los elementos fundamentales es que el cuidador cuente con suficiente fuerza física y mental para guiar al niño, ya que estos se desplazan con rapidez y, en segundos, pueden moverse con agilidad que supera los reflejos de algunos adultos.
“Todos los adultos somos responsables de la seguridad de los niños”
No pretenda que el cuidador sea una adulta mayor o con problemas de condición neuromotora, porque más bien el niño queda vulnerable, tampoco debe ser alguien menor, ya que no tiene una premura para poder actuar ante una situación de crisis.
Entre las medidas prácticas, Rizo recomienda asegurar las vías de acceso, como puertas y portones, y enseñar al niño que de la puerta hacia adentro es su zona segura, y hacia afuera, un espacio de riesgo. Los padres y cuidadores deben dialogar constantemente con los niños sobre posibles situaciones de peligro.
Se debe evitar el uso de botellas asociadas a bebidas para resguardar sustancias peligrosas, manteniéndolas en envases característicos fuera del alcance de los menores.
Además, los padres deben anunciar su salida y asegurarse de que el cuidador asuma la guía completa del niño, evitando distracciones con celulares y supervisando constantemente la actividad de los menores. Invertir en cámaras de seguridad en las áreas de juego y mantener monitores cerca es otra medida recomendada.

«Si tu hijo no te está obedeciendo y eres la figura de autoridad, mucho menos que tenga autocontrol o la capacidad para poder redirigir su atención hacia alguien que llega de manera esporádica. Trate de no variar al personal de cuido porque el niño debe de asociar la presencia de ese adulto con figuras de autoridad».
Si hay hermanos mayores, estos pueden llevar un itinerario de juego y convivencia, manteniendo al hermano menor ocupado. Muy importante que los niños aprenden a través del juego y de las conversaciones, por lo que se debe enseñarles hábitos de autocuidado desde temprana edad; como manipular alimentos de manera segura, y explicarles situaciones cotidianas sin generar miedo.
«Hablarle a los niños de cosas cotidianas que ellos experimentan les ayudará a que él se dé cuenta de que cuando tengan sueños; tienen que ver con estos eventos cotidianos que se viven día a día».
La psicóloga destacó la importancia de la psicología orientativa, que permite redirigir métodos de crianza para favorecer el desarrollo y la convivencia del menor. Los adultos deben poner límites y guiar con amor; de no ser así, el niño puede desarrollar impulsos excesivos.
Por último, aunque los familiares estén bajo estrés, siempre deben priorizar la seguridad del menor. Mientras unos actúan para proteger al niño, otros deben llamar a las instancias profesionales correspondientes. Mantener el enfoque es clave para prevenir accidentes y garantizar el bienestar de los más pequeños.

















