El hombre acusado de arrollar a una multitud en mayo, durante la celebración del título de la Liga inglesa de fútbol por los aficionados de Liverpool, se declaró culpable el miércoles de 31 cargos. Paul Doyle, de 54 años, que en septiembre había negado los cargos, admitió este miércoles en el juicio su culpabilidad por causar heridas de forma intencionada a 12 personas e intentar herir a otras 17, así como por violencia y conducción peligrosa.
El acusado debe volver a comparar ante la justicia durante dos días, a partir del 15 de diciembre, para que se determine su pena. El juez Andrew Menary le dijo que se preparara para «una pena de prisión de cierta duración».
Al aceptar su culpabilidad, Doyle pone fin a un proceso que comenzó el martes en Liverpool (noroeste de Inglaterra); y que debía durar tres o cuatro semanas. El 26 de mayo, cuando miles de seguidores del Liverpool FC asistían al desfile para celebrar la victoria del club en la Liga inglesa de fútbol; el coche de Doyle entró en una calle, que acababa de ser reabierta, para dejar paso a una ambulancia, según la investigación.
En ese momento, el coche del acusado, padre de tres hijos y exmiembro de la Marina Real Británica; fue rodeado por una multitud de seguidores del Liverpool, algunos de los cuales se mostraron agresivos.

Paul Doyle se declara culpable de arrollar a una multitud en Liverpool
El conductor retrocedió y luego aceleró, zigzagueando y atropellando a personas en ambos lados de la calle, causando 134 heridos; según un primer balance de la policía de Merseyside, la región de Liverpool.
Ocho de las víctimas eran menores en ese momento, una de ellas un bebé de seis meses, según la fiscalía. Liverpool FC señaló en un comunicado que espera que el hecho de que Doyle haya sido declarado culpable «traiga un poco de paz a todas las personas afectadas por este horrible incidente».
Doyle «reconoció haber embestido deliberadamente a la multitud de personas inocentes», declaró Sarah Hammond, la representante de la acusación, en un comunicado. En los vídeos se le veía «cada vez más agitado por la multitud. En lugar de esperar a que pasara, embistió deliberadamente contra ella, abriéndose paso por la fuerza», continuó Hammond.
Paul Doyle fue arrestado en el lugar de los hechos y la policía descartó rápidamente la hipótesis «terrorista», aclarando que se trataba de un incidente aislado. Las razones que llevaron a este padre de tres adolescentes, residente en las afueras de Liverpool; y empleado en el sector de la ciberseguridad, a maniobrar de ese modo siguen siendo poco claras.

















