Juana Sofía Páramo Ordóñez es una devota de la Inmaculada Concepción de María y, año con año, celebra la Gritería; cumpliendo ya 71 años de tradición.
«Yo crecí en una familia católica, me crie con mis abuelos; ellos celebraban a la Virgen, y yo, siendo una niña, miraba los preparativos para el gran día, que es el 7 de diciembre. Después, cuando me casé a los 17 años, las monjitas del Perpetuo Socorro de Jinotepe, en Carazo, me regalaron la imagen de la Purísima. Y de ahí, año con año, la celebramos. Al venirnos acá a Managua, yo continué con la tradición y la sigo celebrando hasta el día de hoy»; indicó.
La celebración también es una herencia, un legado de la familia Hernández Páramo, quienes aún preservan con amor la imagen heredada por los bisabuelos de doña Juanita; que data de hace 152 años, convirtiéndose en una reliquia familiar.
«Esta virgencita ha pasado por tres generaciones, tiene su investidura original desde el inicio, no se ha retocado porque no hay necesidad; está como el primer día. La hemos cuidado mucho porque es herencia de los viejitos».

Devoción por La Gritería
Juanita Páramo expresó que durante todo el año van ahorrando, y los hijos e hijas también aportan. Además, preparan comida para repartir a las familias que llegan a su vivienda, ubicada en el barrio Liberia, Distrito V de Managua.
«Este año yo le pedí que nos tenga a todos sanos, a la familia, a su pueblo y, sobre todo, a los líderes que conducen el país. Y que nos permita seguir unidos como familia»; dijo Doña Juanita.

Año con año, la familia Hernández Páramo reparte arroz a la valenciana, nacatamales, dulces tradicionales, juguetes para niños y niñas, y productos plásticos con arroz; frijoles, azúcar o aceite, entre otros.
Juliana Hernández, una de las hijas de doña Juanita Páramo, expresó que siempre se mantienen unidos para continuar con esta tradición mariana. Hijas y nietos seguirán celebrando cada 7 de diciembre la Gritería.

















