La devoción y el color volvieron a llenar de vida a Chinandega con la inauguración de la tradicional Feria Mariana, una de las celebraciones más esperadas por las familias y comerciantes del Mercado Central, especialmente en el histórico sector de El Calvario.
Este evento marca el inicio de la temporada dedicada a la Virgen María y reúne cada año a miles de visitantes que buscan disfrutar de esta arraigada expresión cultural.
- Leer También: Realizarán mega feria de medicina interna en Bilwi
Durante la feria, los asistentes pueden encontrar una amplia variedad de artículos propios de la época: gorras tradicionales; plásticos de colores vibrantes, dulces típicos y numerosos productos que acompañan esta devoción profundamente enraizada en la identidad chinandegana.
El recorrido por las calles se convierte en una experiencia llena de sensaciones, donde el bullicio del mercado; los aromas tradicionales y las tonalidades festivas de diciembre se combinan en un ambiente único.
Color, devoción y dinamismo económico en una feria que convoca a miles

La feria permanecerá abierta en los próximos días, invitando a familias enteras a recorrer sus espacios; realizar compras y compartir momentos que mantienen vivas las costumbres transmitidas de generación en generación.
Este año, más de 100 comerciantes provenientes de Masaya, Catarina, León y Managua se han instalado en el lugar; ofreciendo una variada oferta de productos con la expectativa de obtener buenas ventas, tal como en ediciones anteriores.
Su participación no solo aporta colorido y diversidad; sino que también impulsa la economía local y fortalece el intercambio cultural que caracteriza a esta feria emblemática.
“A los comerciantes se les garantiza el sistema eléctrico para la iluminación y también la seguridad del mercado y de la Policía Nacional, que realiza visitas en la mañana, tarde y noche, para que estén seguros tanto ellos como los compradores”, destacó Gregorio Berríos, intendente del Mercado Central de Chinandega.
La Feria Mariana, tradición que perdura y evoluciona, se reafirma un año más como un símbolo del fervor, la identidad y la unidad de Chinandega al iniciar diciembre.

















