Estados Unidos acude este martes a las urnas en una jornada clave que servirá como primer termómetro político del Gobierno de Donald Trump, apenas nueve meses después de su regreso a la Casa Blanca. Las contiendas por las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia, y la alcaldía de Nueva York; definirán si el electorado mantiene su respaldo al discurso republicano o si el Partido Demócrata logra iniciar su reconstrucción tras la debacle electoral de 2024.
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El retorno de Trump, acompañado de un gabinete conservador y un estilo confrontacional; ha impulsado una movilización política en los estados progresistas, donde el costo de vida, la educación y la seguridad dominan la agenda. Aunque el 57 % de los estadounidenses desaprueba su gestión, el país continúa dividido en mitades casi exactas.
En Nueva York, el demócrata socialista Zohran Mamdani, de 34 años, lidera las encuestas frente a Andrew Cuomo, candidato independiente respaldado por Bloomberg y Eric Adams.

Nueva York elige a alcalde socialista
La campaña ha expuesto las fracturas internas del partido entre un ala progresista, que propone vivienda asequible y servicios públicos universales, y otra moderada que busca “recuperar la gestión sin radicalismos”.
En Nueva Jersey, el duelo entre Mikie Sherrill y Jack Ciattarelli se disputa voto a voto. Con más de 200 millones de dólares invertidos, el estado refleja el descontento social por la inflación y el aumento del costo de vida.
En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger aventaja a la republicana Winsome Earle-Sears, gracias al apoyo del electorado urbano y de los trabajadores federales afectados por los recortes de Trump.
Our time has come, New York.
Our time is now. pic.twitter.com/9Sg8jwoBrs
— Zohran Kwame Mamdani (@ZohranKMamdani) November 4, 2025
Mientras tanto, California vota la Proposición 50, impulsada por Newsom, Obama y Ocasio-Cortez; que busca redibujar el mapa congresional frente al gerrymandering republicano.
Los resultados de esta jornada marcarán el pulso de un país dividido entre el autoritarismo nacionalista de Trump y un progresismo fragmentado que intenta reconstruirse desde lo local.

















