Familiares, amigos y vecinos dieron el último adiós a A. C. E. M., contadora de 34 años, víctima de un atroz femicidio ocurrido dentro de su propia vivienda, en el barrio Jonathan González, distrito I de Managua.
La despedida estuvo marcada por el dolor y la indignación. Entre lágrimas, los familiares exigieron justicia por su muerte. Roberto José Saravia, tío de la fallecida, expresó: “Le pedimos justicia, que se haga justicia, y que se llegue a fondo; que él pague por esto que hizo, porque le quitó la vida a una joven trabajadora, luchadora, que no se metía con nadie.”
“Le pedimos a las autoridades que agilicen el proceso, pero que lo hagan de verdad… que se pague con todo el peso de la ley, sin ningún beneficio que le permita evadir su castigo”, agregó Saravia.
El barrio sigue consternado. Será recordada como una joven tranquila, dedicada a su trabajo y sin conflictos con nadie. Sus familiares la describieron como: “Una muchacha que se daba a querer, dejaba una huella de alegría, no de tristeza.”

Exigen acción efectiva tras feminicidio en Managua
Saravia también hizo un llamado a la responsabilidad de quienes han difundido comentarios en redes sociales sobre el crimen: “Les pido a las personas que han manipulado las redes sociales que no hablen lo que no es.”
Familiares aclararon que la víctima y el agresor ya no mantenían una relación amorosa. Saravia aclaró: “Él no era su novio, legítimamente no era su novio. Tuvieron una relación hace aproximadamente un año, pero solo por una semana; ella lo dejó, y él, obsesionado con ella, la perseguía y hostigaba, hasta llegar a este extremo de asesinarla de manera atroz.”
En lo que va del año, Nicaragua ha registrado múltiples casos de femicidios, una realidad preocupante que evidencia la urgencia de reforzar la protección de las mujeres. Ante este escenario, es fundamental que la ciudadanía denuncie cualquier acto de violencia o abuso.
La solidaridad con las víctimas y sus familias, así como la acción responsable de todos, son clave para prevenir que tragedias como estás no se repitan. Es momento de unir esfuerzos y exigir justicia efectiva para proteger a las mujeres y garantizar una sociedad más segura para todos.


















