La «teoría del Internet muerto» ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente tras comentarios del CEO de OpenAI, Sam Altman, quien sugirió que la web tal como la conocemos ha dejado de existir. Esta teoría sostiene que, desde alrededor de 2016, gran parte del contenido en línea es generado por bots, inteligencia artificial y algoritmos, desplazando la interacción humana genuina.
Según los defensores de esta teoría, la web ha evolucionado de un espacio dinámico de interacción humana a un entorno dominado por contenido automatizado. Se argumenta que la proliferación de bots y la automatización de contenido han reducido la autenticidad de las interacciones en línea.
Estudios respaldan estas preocupaciones. Por ejemplo, un informe de 2021 de la empresa Imperva reveló que en 2020; el 40,8% del tráfico de Internet fue generado por bots, de los cuales el 25,6% eran maliciosos. Además, plataformas como X (anteriormente Twitter) han enfrentado desafíos para controlar la proliferación de bots, lo que ha intensificado el debate sobre la autenticidad en línea.
A pesar de estas preocupaciones, algunos expertos consideran que la teoría del Internet muerto es una exageración. Caroline Busta, fundadora de la plataforma New Models, calificó gran parte de esta teoría como una «fantasía paranoica»; aunque reconoció que existen críticas legítimas sobre el tráfico de bots y la integridad de la web.
La teoría del Internet muerto cobra fuerza
En resumen, la teoría del Internet muerto refleja inquietudes sobre la creciente automatización y la disminución de la interacción humana en línea. Si bien algunos consideran que es una exageración; el debate subraya la necesidad de abordar los desafíos éticos y sociales asociados con la evolución de la tecnología en la red.

















