La vida de James Rodríguez y su familia es otra desde el martes cuando
se convirtió en la nueva estrella del Real Madrid, muy diferente a la
que disfrutó cuando brilló en Porto de Portugal y Mónaco de Francia.
El sencillo y carismático goleador del Mundial llegó en medio de
discreción y mucha seguridad el miércoles a Bogotá, y de allí
siguió en un vuelo privado hacia Medellín, donde reside la familia de
su esposa Daniela, hermana de David Ospina, arquero de la selección de
Colombia.
El grupo familiar del futbolista de 23 años lo integran su hija
Salomé, su hermana Juana y su madre Pilar.
«Prácticamente recibió trato presidencial. Una camioneta lo recogió
en la pista del aeropuerto ElDorado apenas el vuelo llegó a su sitio de
parqueo y lo dejó en la avioneta que lo llevó hacia Medellín»,
destacó jueves el diario El Tiempo de Bogotá.
James no tuvo contacto en Colombia con los medios de comunicación, que
siguen cada uno de sus pasos desde que hace años, y especialmente
después que el Madrid desembolsó 80 millones de euros para comprarlo
al Mónaco.
James también estuvo en Medellín, capital del departamento de
Antioquia, los días posteriores a la eliminación de Colombia del
Mundial y la nueva visita será fugaz, ya que luego se incorporará a la
pretemporada de su nuevo equipo.
El volante atiende en Colombia varia tareas de publicidad y se ocupa de
los detalles finales para presentar su propia bebida energizante. Las
ganancias que genere irán a su fundación dedicada a ayudar a los
niños de escasos recursos, según reportes.
Mientras, en Colombia se vive una verdadera «Jamesmanía», donde en las
calles y los comercios se ven gran cantidad de camisetas blancas del
Madrid con el «10» de James, al igual que las amarillas de la selección
de Colombia.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se sumó a la fiebre y
anunció que el Gobierno propondrá al Madrid fabricar en el país las
camisetas blancas.
BOGOTA, COLOMBIA (AP)

















